Los Hombres de

                   Rita Rico

12  09 2013

Relato erótico de Rita Rico

labios para el vicio

Nota de la autora: Quiero recordar  a los que ya sabéis y comentar a los nuevos seguidores de Rita Rico, que estas y otras historias están relacionadas con la novela Los hombres de Rita Rico. Aquí cuento las experiencias que no relato en el libro. En él solamente están los hombres más importantes de su vida y aquí todos sus escarceos que fueron muchos, muchísimos. La novela pronto verá a la luz. Gracias y que disfrutéis.

Un cuarteto de tres

Era mi santo y como siempre Rafael me colmaba de regalos. Era muy detallista, no reparaba en gastos, pero sobre todo era muy creativo. Todas las veces que celebrábamos algo, el obsequio era muy original. Aunque fuera un simple viaje por Europa, viaje relámpago, siempre me aguardaba algo diferente. Mi primer marido era una caja de sorpresas.

En esta ocasión, me citó en el hotel que frecuentábamos antes de casarnos, para celebrar mi santo. Un céntrico hotel de la capital. En la planta baja estaba el restaurante. Pedí una copa de Martini para tranquilizar mis nervios por la expectación. Tres Martinis después, llegó Rafael con mi regalo.

Era una espectacular hembra. Muy alta, tan alta como Rafa, ojazos verdes achinados, con una provocadora mirada felina, melena larga color castaño casi rubio, y un impresionante par de tetas. Era muy guapa, tremendamente sexy y muy femenina. Me puse celosa. No sabía que pretendía con ese pedazo de mujer. Le dije que para hacer un trio, escogería yo a la mujer. Pero no me hizo caso y me trajo un pibón que hacía sentirme poca cosa a su lado. Le llevé a un rincón del restaurante para decirle que no quería acostarme con ella. Una vez más me pidió que confiara en él.

Subimos a la habitación después de cenar. Rafa pidió su habitual gin tonic y seguimos bebiendo arriba. Paquita, la deslumbrante fémina, no perdió tiempo y empezó a besarme. Rafa se sentó en una butaca para ver la función desde la primera fila. La tentación de tocar aquellos generosos senos era demasiado grande.  Primero toqué por encima de la blusa. Era como tocar un globo perfecto, consistente y estaba relleno de un compuesto químico, concretamente silicona. Ella estaba orgullosa de su exuberante delantera que no tardó en destapármela para exhibirla como un precioso trofeo. Eran inmensas, con dos perfectos pezones rosados. Los acaricié y los metí en la boca. La felina se agitó y lanzó un agudo y muy afeminado gemido. Rafael se levantó y se unió al juego. Mientras yo chupaba los increíbles pechos de Paquita, mi marido me desnudó. Me pidió que me tumbara para ver como él desnudaba a la invitada. Ella recibió un buen magreo de parte de Rafa, mientras yo desde la cama, me retorcía de rabia y de envidia. Rafa me anunció que estuviera atenta porque era el momento de descubrir mi regalo. Le quitó la ropa a Paquita, y mis ojos salieron de las órbitas. De repente éramos cuatro en la habitación. La alucinante Paquita tenía un señor Paquete entre las piernas. De al menos unos 22 cms. ¡¡¡Guauuuuuuu!!!… menudo pollón calzaba.

Era muy raro, pero excitante a la vez, ver una escultural mujer con semejante instrumento. Era como las ofertas de dos por uno. Quería aprovechar esta tentadora ocasión. Mi marido, la contrató a través de un conocido que tenía un catálogo muy variado de travestis.

Paquita gateó por la cama para encontrarse conmigo y me comió el coño. Su lengua era fuerte y muy cachonda. Rafael le cogió el culo, mientras ella me deleitaba con su pequeño músculo y la sodomizó. Las sacudidas que Rafa propinaba a la extraña hembra, motivaba a su lengua jugar conmigo de forma más salvaje, bestial. Era una fiera. Su energía animal nos contagió y nos llevó al delirio aprovechándonos de este regalo de la especie humana. Paquita se levantó con mi marido dentro de ella y vi que su polla estaba a punto de estallar. Me senté en el borde de la cama y metí en la boca su descomunal verga y la bañe con mi saliva. Chupaba con rabia y le mordía el glande con fuerza y ella disfrutaba como una perra. Las embestidas de Rafa hacían que su polla se moviera sola en mi boca. Desde este ángulo podía ver los huevos de mi marido chocándose con los huevos de Paquita. Era estimulante la escena y rara a la vez.

Había que amortizar el alquiler. Cambiábamos de postura para aprovechar al máximo todo lo que él/ella nos proporcionaba. Rafa no  dejó que se corriera. Metió la polla en la boca de Paquita mientras yo jugaba con sus globos otra vez. La gata salvaje disfrutaba de la verga de mi marido, lo hacía con ganas, con esmero. Pedí a Rafa que comiera su cipote. No le gustó mucho la idea, pero él no podía resistirse en complacerme. Hicimos una cadena de tres eslabones tumbados de lado en la cama. Mientras Rafa le succionaba el miembro a Paquita, yo le hacía una buena mamada. Cuatro tetas, dos pollas y tres culos. Era impresionante este enlace de tres cuerpos disfrutando del placer del sexo sin tabú, sin vergüenza. Pero la cadena más estimulante fue cuando Paquita se tumbó sobre mi cuerpo presionando sus turgentes pechos de silicona contra el mío y me penetró. Aaahhh…Rafa se quedó un rato admirando como me retorcía debajo de esta hembra/macho, que me llevaba a la máxima satisfacción de estar con un hombre y una mujer al mismo tiempo.

Ver su dulce y femenino rostro pegado al mío, mientras ella me torturaba con movimientos largos y lentos, llenándome entera, era desconcertante y morboso a la vez. Rafa entró en acción sodomizándola de nuevo. De esta vez él la invadió sin piedad. La golpeaba con fuerza y sus sacudidas hacia que ella se moviera enérgicamente dentro de mí. Por detrás de ella, veía la cara de mi marido que estaba poseído por la perdición del momento. Gemí. Chillé. Mis gritos alentaron a mis amantes y todos entramos en un estado de éxtasis, de delirio sin control, sin vuelta. Y la única salida era entregarnos totalmente a esa alucinante aventura y tirarnos al precipicio juntos, encadenados, enlazados.

Fue un increíble orgasmo y una experiencia excitante, diferente. La imagen de Paquita se me quedó grabada para siempre en mi mente. Jamás olvidé el momento cuando mi marido me enseñó la sorpresa, el regalo de mi santo, que ella traía entre las piernas.


6 Responses to “Relato erótico de Rita Rico”

  1. Parece el trio ideal. ¿Funcionaría igual con una mujer transformada en hombre?. ????

  2. Dificil pregunta. Si lo que tiene en la entrepierna es interesante y funciona, podría ser interesante también. Pero creo que el más morboso es con un travesti. Dos por uno…

  3. ¿POR QUÉ DICES QUE JUGABAS CON SUS GLOBOS? Era un payaso que había venido a una fiesta de cumpleaños…¿Le sacaste los ojos? Rita…¿estás bien?

    Es broma, jejeje

    GENIAL TRABAJO

  4. Me sentia como una niña jugando con sus pechos que me recordaban los globos de mi tierna infancia. y no. No le saque los ojos. saque todo lo que pude para disfrutar de este increible regalo.

  5. Excitante relato!

  6. Hola Patricio. Bienvenido al mundo erótico de Rita Rico. Me alegra que te guste. Si eres nuevo por aqui, te cuento que tienes otras muchas historias colgadas que seguro que te gustara. Que disfrutes…

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