Los Hombres de

                   Rita Rico

27  06 2013

Relato erótico de Rita Rico

Póntelo.Pónmelo

La borrachera del verano pasado en la playa no me ayudó a tomar una decisión con respecto a Alfredo. Estuve con él un año más. Los últimos meses lo pasé bastante mal después de conocer a su progenitor una tarde en la piscina de su casa. Su mirada profunda, penetrante de un azul brillante y la corriente que eléctrica que recorrió todo mi cuerpo cuando su mano apretó la mía, me perturbó el resto del año. No podía quitármelo de mis pensamientos. Afortunadamente él era un hombre muy ocupado y nunca más le vi hasta que su hijo tuvo una grave infección quedando hospitalizado un mes. Jugadas del destino, podría llamarlo. Cada vez que él entraba en la habitación gris y triste de su hijo, todo se iluminaba ante mis asombrados ojos. Rafael Serrano. Mi mente me torturaba con su nombre, con ese hombre que me doblaba la edad.

Intenté alejarme, distraerme con mis nuevas preocupaciones. Había acabado la carrera y hacia prácticas por la mañana en un gabinete. Envié curriculum a toda España y una importante clínica de Barcelona me llamó para una entrevista. Cogí el tren en busca del éxito y huyendo de Alfredo y de su padre.

La entrevista no pudo ser mejor. Me ofrecieron el puesto de psicóloga pero con incorporación inmediata. Tuve que rechazar la oferta. No podía abandonar a Alfredo en su peor momento.

Volví a Madrid el mismo día de la entrevista. Era marzo, hacía un frío terrible a la una de la madrugada. Un martes, de madrugada, con frío y con hambre. No había ningún taxi en la parada. Solo un hombre de unos treinta y tantos años muy elegante con su abrigo largo negro y una bufanda gris. Le pregunté si hacía mucho que esperaba un taxi y me dijo que ya llevaba un buen rato. Él amablemente me ofreció compartirlo pero pasaron más de media hora y no apareció ninguno. Mi Sr. X me sugirió irnos a un bar cerca de la estación, de un amigo suyo donde podíamos comer algo y llamar un taxi desde su teléfono. No era habitual entonces que las personas tuvieran móviles.

Nos fuimos al bar de su amigo y él nos ofreció lo único que le quedaba. Empanada de atún y fresas con nata. Era un poco cutre el bar, pero de confianza. Nos fuimos a un reservado.Mi Sr. X conocía muy bien el camino. Devoré todo lo que teníamos delante y las fresas con nata me parecieron el mejor manjar del mundo. Tenía hambre, mucha hambre.

—Tienes un poquito de nata.

—¿Dónde?

—Ahí.

—¿Aquí?

—Espera te la quito.

—Humm…que atrevido eres…

—¿Tú crees?

—…No besas nada mal.

—No me canso de hacerlo…

—…¡Qué bien hueles!…

—…¡Qué bien sabes!…

—Me pones el vello de punta.

—¡Qué suave eres! Quítate la blusa.

—Quítamela tú.

—…Ohhh…¡Qué buena las tienes!…y ¡qué duros están!

—¡¡¡Ayyyy!!! Así no. Con la boca.

—…¿Mejor?

—…¡¡¡Sííí!!! Me encanta…el otro también.

—Ahhh…me las como…

—Quítate la camisa.

—Me lo quito todo. Hazlo tú también.

—Hummm…no estas nada mal. Aunque los bóxer no me gusta nada.

—Te gustará lo que hay dentro.

—Lo mismo te digo cuando me quites el tanga.

—Ven aquí. ¿Puedo?

—¡Claro!

—…Mucho mejor así. Es muy bonito, brillante, sedoso y huele muy rico.

—Como toda yo. Prueba.

—…Me quedo sin saliva con este cuerpazo.

—No pares ahí. Más abajo.

—…Humm… Me gusta tu sabor, tu olor…¡¡¡Qué mojada estas!!!

—Ahhh…no hables…ahí…así…

—…

—¡Sigue!, ¡sigue!…

—Ahhh…mira como me has puesto.

—¡¡¡Madre mía!!! A ver qué tienes aquí…¡¡¡ohhhh!!!

—Abre la boca…

—¿Así?

—Más…Así…aprieta los labios. Yo me muevo.

—…

—Biennnn…sigue, sigue…Coge mis huevos. Estrújalos.

—…

—¡Qué bien lo haces!…ohhh…

—……………………

—Para. Para.¡Qué me corro!

—Bésame.

—Échate.

—Toma.Póntelo.

—Pónmelo tú.

—…Ohhh…¡¡¡Qué dura está!!!

—y que calentita estas…

—¿Te gusta?

—Abrázame con las piernas. Quiero metértela hasta al fondo.

—…ahhhh…

—¿Te gusta?

—Fóllame. Fóllame.

—¿Así te gusta?

—Sigue. Sigue.

—¿Quieres más?

—Más, más…

—Toma… toma…

—Ahhh…

—Ponte encima. Clávatela.

—…hummm…

—…ohhhhh…

—¿Te gusta cómo te la trago?

—Sí. Muévete.

—…¿Así?

—Más rápido. Cabalga sobre tu caballo.

—ohhh…eres mío. Todo mío. Mío… Mío… Mío…

—Sí… sí… sí…más fuerte. Más fuerte.

—ah…ah…ah… ah…

—Sigue…sigue…no pares…

—No puedo.Me voy a correrrrrr…

—Espérame. Venga.Más rápido, más rápido.

—Ohhh…ahhh…ohhh…me vuelvo loca…

—Me voy, me voy…

—Noooo…ahhhhhhhh…..ahhhhhhhhhh…

—OH…AH…OH…AH…OHHHHHHHH….

—……….

—……….

—Muy bueno Rita.

—No estuvo mal Sr. X.

—¿Nos vamos?

—Sí.

—¿Compartimos el taxi?

—Por supuesto.

—¿Dónde vives?

—En Chamberí.

—¡Anda! Yo también.


4 Responses to “Relato erótico de Rita Rico”

  1. Mmmmmm….oh…ufff….oyyyyyy!!!! Un relato muy expresivo.

  2. Sí…sí…sí…siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

  3. Ay Rita!! Por un momento pensé que estaba de mirona en ese bar…

  4. Hummmm….ya veo que eres de las mias. Me gusta contar mis historias de la manera más grafica posible para que podais ver y casi sentir lo que sentí

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