Los Hombres de

                   Rita Rico

20  06 2013

Relato erótico de Rita Rico

Un lío con Poseidón

Llevaba un año saliendo con Alfredo. Su pequeño-gran obstáculo en la cama no cambiaba, no mejoraba. Había días que me cansaba y perdía el interés por el sexo. No soportaba que me pasara eso con lo joven que era. Estaba terminando la carrera de psicología y ya había utilizado con él todos los métodos que había estudiado para que lo solucionara. Al final estos métodos pasaran a ser amenazas y chantaje. Pero la vida me obligó a estar con él un año más porque él fue el artífice de mi boda con su padre. Por eso le llamé novio trampolín.

Aproveché un viaje suyo para escaparme a mi playa favorita para meditar sobre lo nuestro. Cabopino, en Marbella. La conocí con mi ex Pablo que era nudista. Me encantaba tomar el sol y sentir su calor por todas las partes de mi cuerpo. Necesitaba distanciarme de él porque estaba un poco harta de su problema. Cuando  le demandaba más interés por el sexo o le aconsejaba que se buscase a un profesional para solucionar su problemilla, sabíamos que era de origen psicológico, él me manipulaba con regalos o con algún viaje sorpresa. Hicimos varios viajes juntos y de todos tengo muy buen recuerdo, pero este último me impresionó mucho. Nos fuimos a Grecia. Atenas me encantó pero lo que más me deslumbró fue el Oráculo de Delfos, lugar sagrado para los griegos dónde Apolo tenía un gran templo.

Me fui sola a la playa. Necesitaba pensar. Me desnudé y me senté sobre la toalla. Cogí el bronceador y empecé el ritual delicioso de protección. Extendí la crema por mis pies, subí por mis piernas llegando al pubis. Embadurné mis pelitos para que el sol con sus poderosos rayos no quemara la piel que estaba debajo de ellos. Puse también, un poco de crema, en los labios mayores. Avancé por mi vientre y llegué a mis pechos quedándome un rato en ellos. Mis pezones se endurecieron al contacto de mis manos. Seguí el ritual por mis brazos terminando en mi cuello y en mi rostro. Recogí en una coleta mi larga melena negra y me eché bajo el sol y la luz de Apolo.

Al rato, cuando mi cuerpo ya ardía bajo los treinta y muchos grados, sentí como una sombra iba recorriendo todo mi cuerpo aliviándole del calor abrasador. Abrí mis ojos y vi a una figura masculina escultural, con tableta en el abdomen incluido, completamente desnudo y en su mano llevaba un racimo de uvas. Era Dionisio, acompañado de sus ninfas, invitándome a tomar un tinto de verano en el chiringuito de la playa. Me tomé unos cuantos, lo suficiente para emborracharme. Pero no tenía ganas de fiesta, les dejé allí y volví a mi toalla.

Fui caminado por la orilla del mar refrescando mis pies. Me paré un instante y dejé que las olas con su espuma jugara con ellos. Me gustaba sentir como mis pies se hundían en la arena mojada y fresca. El mar  venia acariciaba mis pies y tímidamente se retiraba. Iba y venía en un vaivén sin fin. A veces venía con fuerza y mojaba mis tobillos. Se quedaba un rato revoleteando alrededor y volvía a retirarse.

Atraída por este influjo, y por el sonido de las olas que me llamaban bajo las ordenes de Poseidón, me adentré muy despacio mientras el mar iba subiendo poco a poco por mis piernas mojándolas. Una ola más fuerte golpeo mis muslos salpicando mi pubis con su espuma. Un escalofrío subió por mi columna y Poseidón con sus manos fuertes me sumergió en el mar envolviendo todo mi cuerpo con su fuerza y su poder. Me obligó a moverme dentro de él y salir a la superficie para flotar sobre él. Sus brazos abrieron mis piernas y sentí como él me penetraba con su agua cristalina. Tiró de mis pies y otra vez me hundí y me entregué a él. Poseidón me poseía una y otra vez entrando y saliendo de mi con cada abrir y cerrar de piernas. Era un inmenso placer sentir como él abrazaba todo mi cuerpo y jugaba con mi larga melena. Estaba a merced de sus movimientos que eran continuos. A veces eran despacio y suaves y otras con fuerza sacudiéndome entera. Con sus placenteras caricias fui poseída por Afrodita. Me sentía bella, amada, deseada, completa y dominada por él. Atenea sintió celos de Afrodita y provocó una guerra. Ella se enfrentó a Poseidón queriendo  ahogarme  y mandarme al reino de los muertos con Hades.

Intentaba salir de su agua pero Atenea tiraba de mis brazos y Poseidón de mis piernas. Me sacudí con fuerza, conseguí liberarme y salí a la superficie para pedir ayuda. Eolo vino a mi encuentro con su suave brisa acariciando mi rostro, abrazando mi cuerpo y susurrándome al oído su dulce melodía tranquilizadora y seductora. Pero Poseidón furioso ante la competencia, enseñó amenazante su tridente a Eolo. Era grande, muy grande su tridente y Eolo abrió todo lo que pudo su boca y sopló con toda su potencia agitando el mar que se levantó en una enorme ola.

Aproveché la distracción de los dioses y me subí en la ola que se había formado. Intentando surfear con mi vientre me alejé de ellos. Poseidón se cabreó conmigo por sentirse abandonado y junto con Eolo me echaron del mar tirando con fuerza mi cuerpo a la orilla, a la playa.

Boca abajo, con la cara llena de arena, los brazos en cruz y las piernas abiertas. Así me encontraron Dionisio y sus amigas que estaban preocupados conmigo. Me dijeron que me había ido del chiringuito sin decirles nada y con un pedo monumental.

Me quité la arena de mi cuerpo bajo la ducha de la playa y me eché en la toalla para que el sol hiciera su papel.


5 Responses to “Relato erótico de Rita Rico”

  1. ¿Has leído un libro que se llama EL BRUJO?.. es un largo relato erótico de una especie de ser intelectual en una isla griega, ya lo han retirado de las bibliotecas puúblicas (yo mismo lo recomendé) pero es posible que se pueda conseguir por Internet…Ojalá un día tus libros se retiren de las bibliotecas públicas, ese es mi mejor deseo, eso es lo mejor que se le puede decir jamás a un escritor.
    Suerte, eres buena…puedes ser mejor…

  2. No, no lo he leído.Intentaré conseguirlo. Gracias por tus buenos deseos. Y sí, siempre se puede mejorar en todo. Es uno de mis mejores placeres. Superarme a mi misma. Un saludo.

  3. jajaja!!!! que mala combinación. Alcohol y mar, pero divertida la historia.

  4. Pues sí, malísima. Casi se ahoga. Pero, y lo bien que se lo pasó en manos de Poseidón y Eolo…

  5. Yo creo que te cogiste una insolación de puta madre, y junto con el alcohol te hizo alucinar en colores. Aunque puede que fuera realmente Poseidón pues ya se sabe que en el Olimpo les gusta mucho el triki-triki con las mortales buenorras. ¿Por qué no? A otros se les aparece la Virgen ¿No? Pues eso.

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