Los Hombres de

                   Rita Rico

03 2013

Rita Rico Swimming pool

Rita Rico Swimming pool

El polvo con Mr. X en el sofá no fue lo suficiente para sentirme vengada. Necesitaba que alguien poseyera lo que hasta hace poco pertenecía a mi querido y odiado Ulises. Me gustó descubrir que yo podía dominar la situación y hacer con un hombre lo que me daba la gana, pero cuando me encontraba con uno que sabía controlarme y dominarme me volvía loca y sucumbía en sus manos. Decidí ir en busca de este macho que ejerciera poder sobre mi y me hechizara como mi EX.

Habíamos cenado muy poco, mi prima y yo, y con la segunda copa ya me encontraba un poco achispada, un poco más desinhibida de lo habitual. Entramos en un Pub de Benalmádena que estaba de moda por aquel entonces por poner salsa a todas horas. No sé qué tiene ese ritmo caribeño que hace que mis caderas se muevan sin control. Ese movimiento sensual hace que mi entrepierna se vuelva más activa. Pedimos otra copa y enseguida empecé a buscar a mi próxima víctima. Y allí, apoyado en el umbral de la puerta que separaba la barra de la pista, estaba él. Sr. X importado directamente de Italia, más concretamente de Sicilia.

Pasé por su lado clavándole la mirada. Él me siguió con una sonrisita maliciosa. Me detuve delante de él y allí de espaldas al Sr. X italiano me puse a bailar. Al poco rato y a ritmo caribeño, él me agarró de la cintura y me hizo mover al son de sus caderas que acto seguido se las pegó a las mías. Mi cuerpo se estremeció al sentir como él frotaba su bragueta en mi culo. Seguimos bailando hasta el final de la canción tropical sin mirarnos y sin pronunciar palabra. Era excitante sentir un desconocido apretándose a mi sin ni siquiera mirarle. Al terminar la canción me susurró al oído algo como “ciao bella ragazza”. Lo único que pude decirle es ciao con mis ojos brillando con chispas de mil colores. ¡Qué guapo era! Rubio, ojazos verdes con la piel muy morena de muchos días de sol, más alto que yo y con unos músculos muy marcados por horas de gimnasio o por algún deporte que practicase. Le dije mi nombre y le besé la mejilla. Me cogió de la cara con la mano derecha y con la otra me acarició el pelo enredando sus dedos en él y me besó. Un beso largo con nuestras lenguas entrelazadas, jugando sin cesar con deseo y desenfreno. Seguimos bailando y bebiendo. Él estaba embriagado por el alcohol como yo, por nuestros cuerpos sudados por el baile, por el calor del verano y por el deseo que emanaba cada poro de nuestros cuerpos.

Nos subimos a un taxi en dirección a su hotel que estaba en Torremolinos. Aún no había amanecido y la luz que iluminaba la piscina del hotel nos atrajo como un insecto que no puede resistirse a su atractivo. Nos quitamos los zapatos y el Sr. X me tiró de la mano y al segundo estábamos dentro de la piscina. Me acercó a la escalerilla para que me sujetase y con una habilidad increíble me levantó el vestido y me quitó las braguitas. Sus hábiles dedos buscaron mi parte más íntima que ardía de deseo a pesar del agua fría de la piscina. ¡¡Humm!!… me introdujo los dedos y los movió con decisión, dentro, fuera, dentro, fuera…¡¡¡Ah!!! ¡¡¡Qué gusto!!! Mis piernas, respondiendo a esa dulce invasión, le abrazaron la cintura para tenerle pegado a mi y le besé. Fue un beso de agradecimiento y de suplica. Le quería dentro de mí, no podía esperar más.

Cuando salimos de la piscina el vigilante nos pilló y discutió con él en ingles. Yo no me enteré de nada y lo único que vi era como el Sr. X le dio un billete de 5.000 pesetas y nos fuimos a la habitación por un ascensor de servicio sin que nadie nos viera.

Al llegar a la habitación agarró por detrás el dobladillo del vestido y lo sacó por mi cabeza. Solo llevaba puesto el sujetador que él rápidamente lo desabrochó cayéndose al suelo. Me cogió por la cintura, me giró y me dio un beso casto. Se separó de mi, se quitó su camisa blanca y con mucha agilidad se despojó de su vaquero a la vez que su ropa interior. En menos de un minuto estábamos los dos completamente desnudos. Se acercó a mi otra vez, tiró de mi mano derecha y se la llevó a su miembro. Qué alegría sentí al notar que su tamaño era mucho más grande que el último que estuvo dentro de mi. Me pegué a sus labios, le di un beso rápido, sin lengua y empecé a besarle el cuello, la oreja, intercalando besos con mordiscos. Mientras él me agarraba del pelo siguiendo el ritmo de mis caricias de mi lengua muy bien entrenada. Me pasé por sus tetillas humedeciéndolas con mi boca sin entretenerme demasiado porque el gran premio estaba más abajo. Me puse de rodillas en el suelo, cogí su miembro con las dos manos y pasé la lengua por su glande que en aquel instante me brindó unas gotitas de su fluido. ¡¡Hummm…!! cómo me gusta este sabor tan masculino y que ejerce tanto poder sobre mi. Introduje su pene en mi boca succionando con fuerza. Él gimió y tiró de mi pelo para que me levantase. Me dijo algo en italiano y me tiró a la cama boca abajo. Agarró mis caderas, las levantó un poco poniéndome a cuatro patas y me penetró sin aviso, sin contemplación. Grité de dolor, de placer. Le tenía entero dentro de mi. Como un animal salvaje me dio muchas embestidas con rabia, con tesón, sin control. Su mano derecha me azotaba el culo excitándome aún más. Mis piernas perdieron las fuerzas cuando sentí cómo por ellas corrían un calambre que me llegaban hasta los pies. Gimiendo y gritando me entregué a un orgasmo que me sacó de mi realidad llevándome al infinito del universo. El Sr. X se salió rápidamente de mi y se corrió en mi espalda abandonando su cuerpo sobre el mio.

Más tarde con la luz del amanecer entrando por la ventana, cuando los dos aún dormíamos, alguien llamó a la puerta. Me sobresalté en la cama al oír una voz masculina llamando a mi Sr. X en italiano. Él seguía plácidamente dormido. Me enrollé en la sabana y abrí la puerta. Delante de mi, como si de magia se tratara, estaba mi Sr.X. Miraba a la cama y allí estaba él durmiendo. Volví a mirar la puerta y otra vez estaba él. Me froté los ojos para ver si uno de los dos desaparecía. De pronto el Sr. X de la cama se despertó y llamó al otro Sr. X. No estaba soñando eran gemelos, idénticos hasta en el tono de piel. ¡¡Uauuuuu…!! dos Sres. X igualitos. Me puse a mil solo de pensar en estar con los dos en la cama. Sería increíble. Mi prima le sigue al Sr. X dos y me devuelve a la realidad.

Esa imagen de los gemelos y la idea de tener a dos hombres en mi cama solo para mi nunca se me borró de la mente. Y supe lo que era hacer un trío años más tarde.


8 Responses to “Rita Rico Swimming pool”

  1. Lo de un trío con gemelos es muy inquietante, ciertamente.

  2. Inquietante no se si lo será pero excitante es un rato…

  3. Me encantaría ser Rita Rico…

  4. Me alegro mucho. Me ha costado mucho ser quien soy. Pero aún no has visto nada.

  5. Está claro que alguien tiene que llevar la iniciativa, es bueno ver que eres más pasiva que activa en tus relatos al menos, Rita. Te dejas hacer y así la vida te sorprende…¡Qué sorpresas tan buenas te habrás llevado, jejejej!

  6. Yo siempre dejo que vosotros penseis que la iniciativa es vuestra pero sí es cierto que también, a veces, me gusta que me lleven y disfruto todo lo que puedo. Y sí la vida me ha dado muchas sorpresas. En el libro lo cuento todo, todo.

  7. Me recuerda experiencias personales en picinas…

  8. Es muy divertido jugar en el agua. Sobre todo en el mar. Naturaleza pura, salvaje…

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